No cabe duda de que los  censos desde sus  orígenes han sido  utilizados por  los estados para conocer cómo está ocupado su territorio, actualizar  y proporcionar   detalles  estadísticos.  Todas las grandes civilizaciones han recurrido a los censos como  la piedra angular  para el ejercicio  informado de políticas  públicas económicas y sociales.  Así se tienen registros históricos  de censos detallados  realizados por  los egipcios, griegos, romanos e incas, entre otras grandes  culturas.

El censo es el único medio que puede tomar la radiografía  precisa  simultánea  de todos  los residentes  de un país  en una fecha dada.  El Perú de hoy  sin duda  es diferente al de hace una década, cuando  se realizó el último censo. Queremos saber  cuántos somos exactamente, cómo estamos distribuidos territorialmente,  cuáles son  nuestras condiciones básicas de vivienda  y servicios,  qué  cambios estructurales  y migraciones internas han ocurrido en los últimos diez años, entre otras importantes interrogantes. Todo esto tanto a escala global como al detalle,  se sabrán, por ejemplo, datos  no solo  sobre distritos, sino también sobre los centros poblados más alejados del territorio.

 

Es impresionante el crecimiento de Lima en las últimas décadas  y son muchos los problemas que ha traído consigo. Ante este panorama, los datos  recabados permitirán saber,  casos complicados como el Centro Histórico declarada, parte de ella, como Patrimonio  Cultural de la Humanidad por la Unesco; donde las casonas, que son monumentos y teóricamente bajo protección  oficial; en muchas ocasiones son utilizados con fines comerciales que no se encuentran regulados, lo que causa el deterioro o incluso la  destrucción del patrimonio. Así mismo,  las  que  son utilizadas como viviendas   se encuentran tugurizadas  y en condiciones que no solo atentan contra el patrimonio, sino que ponen en riesgo a sus habitantes.

Por ello, el  centro de Lima merece más atención de las autoridades, instauración de nuevas políticas que, sin descuidar la conservación del patrimonio, tengan como objetivo fundamental la renovación urbana con obras  nuevas de calidad, sujetas a estrictos parámetros edificatorios.  Hay muchos ejemplos, en diversas partes del mundo, que han hecho  compatible la conservación del patrimonio con el desarrollo social y económico. El censo nos permitirá tener una información  valiosa que reflejará  cuantitativamente la realidad.  Ya es el turno de Lima, en cuya diversidad reside su más importante riqueza.

Un día importante para el Perú.

Que tengan un lindo inicio de semana.

LJC