Nuestras mascotas son fuente inagotable de alegría y buena compañía.  Si les dedicamos nuestro tiempo y cuidados, ¿por qué no enseñarles también buenos modales? Cualquier  raza puede  ser agresiva si sus dueños no la saben educar.

Los perros  chicos parecen no ser conscientes de su tamaño; la  sobreprotección, el engreimiento y la excesiva  tolerancia  propician  que sean muy  territoriales  y  no  conozcan sus  límites;  por ello, no miden su tamaño cuando quieren enfrentarse a perros de mayor tamaño; inclusive,  presentan problemas de comportamiento como agresión, fobias, ladridos constantes, ansiedad por separación o estrés.

Sin quererlo,  puedes estar  incentivando la  situación, si fomentas conductas que no permitirías si tu perro fuera de tamaño mediano o grande;  si eres sobreprotectora con él, irá desarrollando malas conductas que con el tiempo te serán difíciles de cambiar.

Nunca es tarde para corregir a tu engreído, pronuncia un rotundo “no”. De ningún modo le pegues a tu mascota para corregirla, porque empeorarás el problema.

Entre las razas de talla pequeña se  encuentran el  Pomerania, Pekinés, Shit Tzu,  Caniche o Poodle,  Lhasa  Apso, Chihuahua, Yorkshire,  Schnauzer pequeño,  entre otros.

Es importante que estimules su sociabilización  desde  cachorro;  permite que se acerque a otras personas y que interactúe con otros  de su especie. Recuerda  no hay razas peligrosas, sino perros mal educados.

Hasta muy  pronto.